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Al salir del antro, Deivid se encamino hacia las hamburgesas de chiri, pensaba en comerse una con mucha capsu y mucho picante, y luego partir hacia su casa y dormir agustin (melgar), La calle estaba infestada de gente, frente al bar el Aullido parecia un panal, turistas y locales anciaban por entrar al lugar autollamado la "Puerta (trasera) del Bajio", Deivid avanzo entre empujones y apretones de nalga que le propisiaban las niñas bien que rondaban por ese lugar, saludos a conocidos y tambien a desconocidos, miradas furtivas a medio mundo y un poco de mal humor lo hicieron salir de ese tumulto pero no sin hacer el oso de la noche, pues al querer avanzar rapido, tropezo con un pordiosero y cayo de frente en un charco de esos que perecen parte del escenario pues aunque sea epoca de sequia siempre tiene agua, su camisa del diseñador Valentino traida en su ultimo viaje por moroleon estaba empapada y aunque la lavara mil veces las manchas del charco no se quitarian, total que entre esto y lo otro, como si estuviera preparado por el cliche del destino, al levantar la vista la vio a ELLA, la mujer mas guapa, inteligente, con porte, cero naca, posiblemente hasta con un doctorado que habia visto a lo largo de sus 25 años, Eso si fue el acabose, en otra ocasion se hubiera avalanzado sobre ella, pero esta vez la camisa de Valentino le impedia siquiera acercarse a ella para olfatear ese hermoso aroma que expedia, pero en un tris, sus miradas se cruzaron, el se sintio mareado y con nauseas, ella se ruborizo desde la punta de los dedos hasta los hermosos rizos de su cabellera, Deivid no podia mas, estaba paralizado y solo pensaba en huir de esa mirada tan bella,tan insoportable, Zyanya se acerco a el, Deivid temblaba, le ofrecio un pañuelo perfumado para que se secara la cara, Deivid no respondia a estimo alguno seguia pasmado, Zyanya hablaba, decia algo, Deivid escuchaba a los angeles y tenia mariposas en la panza, asi fue..., Estiro la mano y tomo el pañuelo, rozo la mano de Zyanya, la sintio, el calor se subio a la cabeza y para ocultarlo se cubrio el rostro con el pañuelo simulando secarse, ella lo miraba detenidamente sin respirar queriendo conservar ese instante para siempre jamas, ... continua
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